Apreciados estudiantes, padres, tutores y familiares.
La noche de hoy es muy especial por más de una razón, y ante todo glorificamos a Dios que nos permite concluir un año con la satisfacción de que valió el esfuerzo para obtener el resultado esperado.
Hoy vemos graduarse a nuestros estudiantes, culminando así una etapa en sus vidas y adentrándose en otra, indistintamente del grado académico que concluyeron.
Por otro lado, la Clase Naionexis 2013 viene a ser la primera de nuestra Asociación Cristiana de Familias Educadoras en el Hogar, que el pasado año comenzó un nuevo reto para agrupar, orientar y crear una red de apoyo entre los padres y madres homeschoolers que han escogido este tipo de enseñanza para sus hijos.
Lo hicimos convencidos de que la comunidad de homeschoolers más que nunca necesita unirse como una sola familia, para defender lo que hemos creído es la mejor elección: proveerles nosotros mismos la educación a nuestros niños, en nuestros hogares.
El reto se presenta como uno interesante en una temporada en que los valores y el fundamento de la familia están siendo atacados, por lo que, como organización, necesitamos depender cada día más de la dirección de Dios y pedirle sabiduría para instruir a nuestros niños. Y que como nos dice la Palabra al mandarnos a instruir al niño en el temor de Dios, podamos cumplir a cabalidad esa asignación para que se haga cierta en cada uno de nuestros hijos la promesa de que no se apartarán cuando sean adultos.
Con ustedes, nuestros amados hijos y estudiantes, nacieron este año académico 2012-2013, nuevas amistades que atesoraremos por siempre. Igualmente formamos nuevos proyectos para beneficio de nuestros estudiantes, como la creación de clubes de pesca, de dibujo y el 4H.
Agradecemos a todos los padres que este año, además de las obligaciones con sus hijos, que son muchas, en un acto de desprendimiento aportaron de su liderato para beneficio de todas las familias y de todos los niños. Ese servicio nunca será en vano.
Comprobamos una vez más el grande tesoro que Dios nos ha regalado, pues no solo educamos a nuestros hijos sino también, se refuerzan las relaciones familiares. Así como los estudiantes crecieron, fue un año de crecimiento para cada padre y madre que aceptó el reto de asumir el proyecto de vida que significa la educación en el hogar.
Cada familia verá algún día el fruto de su propio esfuerzo, pero como Asociación le agradecemos a cada familia la aportación que ustedes como padres educadores están haciéndole al País, formando una nueva generación que hará de Puerto Rico un lugar mejor, aunque nuestros ojos naturales vean el deterioro que se está viviendo.
Nuestra responsabilidad es cumplir la encomianda, y Dios se encargará de provocar los resultados si ponemos nuestra fe y confianza en Él.
A los estudiantes, los felicitamos esta noche porque llegar hasta aquí no ha sido tarea fácil, sino que ha requerido de su esfuerzo y el de sus padres. Ha requerido sobre todo del copromiso de cada uno, que se ha puesto a prueba cada vez que alguno es tentado de abandonarlo todo. Pero por la gracia de Dios, el Padre los ha mantenido firmes, tanto a padres como a hijos.
Sigamos creyendo como padres, que la educación en el hogar o homeschooling, es en realidad un ministerio que nuestro Padre Celestial nos ha regalado y puesto en nuestras manos, pues la familia es el primer ministerio y una obligación que no podemos delegar en otros. En tiempos de crisis, mantener clara nuestra visión y nuestra misión, es lo que hará que nos mantengamos firmes y no renunciemos.
Las razones para que cada familia aquí reunida esta noche escogiera el homeschooling para sus niños y jóvenes, varían de hogar en hogar. Pero estamos seguros que el denominador común fue el deseo de los padres de formar seres humanos de bien que no fueran consumidos y arropados por la cultura y filosofías que van en contra de los valores, de la familia y de Dios mismo.
Les animamos a que continúen viendo el homeschooling como una aportación que hacen al país por medio de educar a personas de bien, pero ante todo como una manera de glorificar a Dios, criando y educando a hijos seperados para Dios, no para aislarse del mundo sino para salir a impactarlo y transformarlo con la gracia y la sabiduría del Padre.
En el nombre de Jesús, Amén.

